Chic and Cheap Madrid

Madrid bueno, bonito y... ¡barato! Gastronomía y ocio de moda a precio asequible.

jueves, 13 de junio de 2013

Cien Llaves: Marco y sabores de leyenda

“Cuenta la leyenda que el Palacio de Linares permaneció cerrado con cien llaves durante un siglo… Contigo empieza una nueva historia”. Con este sugerente claim nos reciben los ya famosos fantasmas de Casa América para hacernos pasar una noche de miedo. Y no por lo paranormal, sino más bien por lo gastronómico.



Juanjo López Bedmar (La Tasquita de Enfrente) y Diego Cabrera (Le Cabrera) han perdido todo temor a este palacio encantado y se han instalado en su corazón, en las cocinas, para ofrecernos una carta de ensueño y unos cócteles de infarto en su espectacular jardín.



De los fogones de Cien Llaves, que así se llama, salen unos platos desenfadados, informales y asequibles, en contra de lo que pueda parecer. Todos ellos muy inspirados en lo casero, guisos tradicionales, croquetas, ensaladilla rusa, arroces (espectacular el cremoso de carabineros)… Una carta basada en el producto español de primerísima calidad que no deja de lado una exquisita presentación y gusto por el detalle y algún que otro toque internacional que aportan, por ejemplo, la corvina o la ternera en tartar.



Son todas ellas opciones que pueden degustarse además dentro de distintos menús, en especial el que tienen a diario a un precio de 28 euros. A la carta, comer o cenar no es mucho más elevado. Por unos 35-40 euros uno se puede hacer buena idea de la cocina de Cien Llaves y de su exquisito ambiente.



La decoración sigue la estela del palacio en sus lámparas y mesas. El punto vintage lo traen elementos como las jaulas de perdiz o el papel de algunas paredes, con motivos vegetales. La iluminación cálida y acogedora hace que sea perfecto para cenar en pareja, dejando para grupos alguno de sus reservados.



La posibilidad de cenar en el jardín completa la experiencia. Sus dimensiones y frondosidad no se aprecian desde el Paseo de la Castellana y, desde luego, impactan. Cenar a media luz entre sus árboles supone olvidarse por unas horas del bullicio del centro de Madrid y vivir una noche mágica.




Tras la cena, en la zona de copas, la buena mano del Grupo Cabrera en los cócteles asegura un estupendo inicio de noche. El chill out estilo beach club es una de las mayores sorpresas que alberga este histórico edificio, un lugar único alejado del estrés del centro neurálgico de la capital. Un lujo al alcance de casi cualquiera.


jueves, 6 de junio de 2013

Aiò… a Madrid! Sabores de Cerdeña

¡Vámonos a Madrid! Eso pensaron hace poco más de un año Andrea y Marcello, dos jóvenes sardos con un gran proyecto entre manos. Aiò es el resultado, un pequeño y discreto local en Malasaña con una personalidad arrolladora y una cocina de escándalo.



En Aiò no caben los platos a la italiana a los que estamos acostumbrados en España. Podemos olvidarnos de boloñesas, carbonaras y pizzas al uso. En su lugar, deliciosas tablas de embutidos, quesos y exquisitos productos locales, pizzetas con pesto casero o deliciosos ñoquis con queso ricota y guanciale (panceta italiana sin ahumar) y un punto picante de pimienta negra. De postre, no podía faltar el tiramisú di nonna Maria, de escándalo.



Esta fue la opción que yo elegí, pero la carta se completa con numerosos platos que suenan a gloria. La fregola con mariscos o la saltinbocca son solo algunos de ellos. El precio es tan sabroso como la carta, y es que una cena en Aiò no supera los 15-20 euros por persona. Si lo acompañamos todo de un típico Spritz, cervezas y vinos sardos, un Mirto después del postre o una copa hasta las 2 AM, la noche será perfecta.



El menú diario también hace las delicias de los vecinos del barrio y de los que somos de fuera. Tres primeros y tres segundos a elegir a 9,50 euros no es algo que se encuentre todos los días. La posibilidad de tomarlo en fines de semana por dos euros más lo hace más apetecible si cabe. Otra de mis recomendaciones es que os paséis a conocer alguno de sus típicos aperitivos italianos, que organizan puntualmente una vez a la semana a modo de afterwork, y en los que pagas un precio irrisorio por una consumición y un rico tapeo con el mejor ambiente. Podéis estar al tanto siguiendo su Twitter



Del local en sí, qué decir. Es como trasladarse a la Cerdeña más local. Una especie de encantador desorden de mesas y sillas de madera, bicicletas, lámparas de latón con cable a la vista… Todo en un marco de tonos cálidos que lo hace, sobre todo, acogedor.




Aiò pasa desapercibido en la Corredera Baja de San Pablo. Os animo a que entréis y descubráis la esencia de la gastronomía sarda en el centro de Madrid. Uno de esos sitios sencillos, sin pretensiones y con un encanto especial. Nos vemos por allí.



Para saber más, puedas escucharme en Edición Limitada, Gestiona Radio. Click en la imagen, minuto 45.


jueves, 30 de mayo de 2013

Bristol Bar: Todo un clásico Brit Style

¿A cuento de qué -os preguntaréis muchos- vienes a hablarnos de todo un clásico de Madrid, conocido por todo amante del mejor Gin Tonic? A cuento de que es muy frecuente visitar Bristol Bar para deleitarnos con su carta de destilados pero no tanto con la de su cocina



Hace unas semanas, y después de innumerables visitas, comí por primera vez en una de sus mesas con ocasión de la presentación de las nuevas añadas de los excelentes vinos Martúe. Para maridarlos, nada mejor que un menú degustación con los mejores platos de este fantástico restaurante, seleccionados por su propietaria, la encantadora Ellie Baker. 

Abrimos boca con un salmón escocés ahumado relleno de crema de queso y gambas, delicioso. A continuación, riquísimo el pastel de cabracho con reducción de ginebra y espectaculares las mini hamburguesas (para poder probar varias) dignas de la misma Isabel II. La mejor, la clásica de la casa, con doble de carne de ternera y foie. Para los atrevidos, son muy celebradas la de avestruz y también la de canguro. A mi, como que no...





De postre, va muy bien con los últimos sorbos de tinto una tablita de quesos con uvas, aunque recomiendo dejar sitio para el espectacular brownie de chocolate negro con helado de chocolate blanco o para una pequeña sorpresa, el Gintonize, una particular versión del Gin Tonic sobre un plato. El menú del día, a muy buen precio (12,50 euros) se sale de la carta para ofrecer opciones más sencillas, de corte muy casero y tradicional, como pueden ser cremas, pastas y carnes sin estridencias.



Y como no podía ser de otra forma, en un restaurante/bar que propugna el auténtico British style en cada rincón, es imperdonable perderse su English Breakfast y Brunch cada sábado. Un desayuno 100% inglés (14 euros), a base de salchichas, huevos, champiñones, baked beans, bacon y tomates al grill, que puede completarse con tostadas, bollería, zumo, café y, por qué no, un buen Gin Tonic o un Bloody Mary (Full Brunch: 24,50 euros).




Los destilados son la esencia de Bristol Bar. Tienen más de 60 referencias escogidas a lo largo y ancho del mundo por Ellie, y que se sirven a la perfección en animados afterworks por las tardes. Es muy recomendable ir los últimos jueves de cada mes porque la casa invita a uno, hecho con la ginebra a la que hayan dedicado ese mismo mes. No olvides probar Ish, una ginebra de su creación que está pegando fuerte ya en los mejores Gin Clubs.

Para rematar la visita a Bristol, uno puede detenerse en sus espacios y decoración. Escudos, retratos y emblemas británicos se mezclan con espejos y vanguardistas tonos negros y rojos, que se pueden contemplar desde alguno de sus sofás Churchill. Bristol es, en resumen, trasladarse al corazón de Inglaterra y desterrar el tópico de que en Reino Unido no existe la buena cocina




El precio a la carta no supera los 20-25 euros, todo un reclamo que te invita a no esperar más y lanzarte a conocer Bristol Bar. ¿Te lo vas a perder? 


jueves, 23 de mayo de 2013

Atelier Belge, embajada gastronómica


Hoy vengo a presentaros L’Atelier Belge, un lugar donde disfrutar de la auténtica cocina y savoir faire belga no solo en los platos, sino también en un entorno y ambiente tradicional, sumamente acogedor y delicioso.



El chef Etienne Bastaits, que ha trabajado en restaurantes tan prestigiosos como el antiguo La Broche, el Chaflán o Arzak, está detrás de este proyecto gastronómico basado en traerse a España lo mejor de la cocina belga en versión actualizada y maridada, como no, con más de 20 cervezas Premium de abadías y fábricas del país.



Así, entre paredes repletas de iconos como Tintín o Jacques Brel, podremos disfrutar de una riquísima cazuela de moules a la marinera, una típica sopa de cebolla o exquisitos patés. Las opciones se multiplican con el económico tapeo en la zona de barra, en la que también pueden tomarse estos platos en formato raciones, más informal, o con los menús degustación con cerveza o vino, a un precio de 29 euros. L’Atelier Belge también tiene un rico menú del día a 11,75 euros, perfecto si trabajas por la zona.



Mi recomendación, no obstante, es acudir a conocerlo mientras se realiza alguno de sus divertidos cursos de cocina, que montan periódicamente. Como dice su chef “no solo nos conformamos con dar a conocer la gastronomía belga, queremos que se cocine” y a ello me puse hace unos días, cuando asistí a una de estas clases magistrales.

Foto: http://www.theoxtail.com/


Como si de un episodio de Master Chef se tratara, en esta ocasión nos dividieron por equipos para elaborar un suculento menú a base de terrina de foie mi-cuit con brioche de frutos secos, la eterna sopa de cebolla gratinada, los también siempre presentes mejillones, una carbonade a la flamande y una crême brulèe, recetas todas maridadas con cerveza Affligem en sus distintos tipos.



Por suerte, Etienne tuvo el detalle, después de nuestro mayor o menos desastre, de sacarnos algunos platos elaborados por su equipo de cocina. Tras probarlos, no puedo dejar de recomendaros la experiencia de hacer este viaje a Bélgica sin salir del centro de Madrid. Un plan diferente, original y divertido que no os podéis perder. 

Si quieres saber cómo transcurrió el curso de cocina, no te pierdas Edición Limitada, Gestiona Radio. Click en la imagen, minuto 48.







viernes, 17 de mayo de 2013

El brunch del Santo Mauro: Domingos inolvidables


El pasado domingo pude disfrutar de uno de esos planes tan especiales que, cuando terminan, solo esperas volver a repetir. Me fui a conocer el nuevo brunch del exclusivo hotel Santo Mauro, un brunch en el que ya es difícil encontrar mesa para los próximos meses, un brunch tan idílico que cuesta creer lo ajustado de su precio.

La biblioteca de este palacete en el centro de Madrid es el marco ideal para una costumbre tan inglesa como es el brunch, un desayuno tardío para curar los excesos de la noche anterior o para tomar en familia o entre amigos una tranquila mañana de domingo.



El éxito ha sido tal que las mesas se extienden ya por varias de las espectaculares estancias del hotel, incluyendo los fabulosos jardines, un pequeño pulmón en la capital donde librarnos por unas horas del calor que se nos viene encima.

Este fantástico Brunch & Champagne comienza a las 13 horas y lo hace, como no podría ser de otra forma, con un Mimosa bien fresco a base de champán y zumo de naranja natural. Después se suceden cestitas con tostadas de distintos panes junto a ricas mermeladas y aceite de oliva. A la vez llega a la mesa un surtido de fina bollería casera (a destacar cruasanes y donuts) que empapan un espumoso café y un zumo recién exprimido.



La particularidad de este brunch, que se alarga hasta las 16 horas para los menos madrugadores, es su toque español en los platos principales. Junto a las clásicas tortitas con sirope y nata, los huevos benedictine o el sándwich club, destaca la ensaladilla rusa de la casa, los huevos fritos con jamón ibérico o la tortilla de patatas con chistorrita. Mi elección, una refrescante ensalada de tomate raf y ventresa y la cheeseburger Santo Mauro que casi no pude terminar.

No solo sorprende el punto castizo, si no el precio teniendo en cuenta menú y entorno. Por 39 euros puedes disfrutar de todas estas opciones servidas con atenciones exquisitas y emplatadas con mimo en un selecto ambiente que muchos hoteles de esta categoría han perdido. El precio lo justifica su director, Fernando Bodelón: “Queremos que el Santo Mauro siga siendo sinónimo de exclusividad y discreción, pero también queremos mostrarnos como un lugar al que se puede venir a tomar un desayuno o una copa sin que uno tema pedir la cuenta”.



De postre, para el que pueda, también hay donde elegir. Quesada, brownie, leche frita, crepes o tarta de zanahoria completan la oferta junto a una pequeña carta de cócteles con champán para rematar la mañana entre los castaños del jardín (por cierto, de los más antiguos de Madrid).



El brunch del Santo Mauro es el plan perfecto para cualquiera de los próximos domingos de verano, un regalo inspirador para ese alguien especial o una opción de éxito para sorprender a tus más cercanos. No te lo pierdas.

Para saber más, puedas escucharme en Edición Limitada, Gestiona Radio. Click en la imagen, minuto 45.



martes, 14 de mayo de 2013

A todas horas, JALEO

Por fin llega al Barrio de Salamanca una opción verdaderamente informal, estilosa, rica, económica y adaptada a la perfección a los distintos momentos del día.

Es posible, y de ahí su nombre. Jaleo es lo último en el barrio, un bar/restaurante en el que disfrutar de una sencilla carta muy a la española desde el desayuno hasta la cena.

Roberto Ruiz, galardonado el pasado año con el Premio de la Academia Vasca de Gastronomía y propietario del reconocido El Frontón de Tolosa, ha estado detrás del proyecto de este nuevo local, y se nota. Se nota en los sabores, en la acertada composición de los menús, la frescura de los productos y la cuidada presentación. 




Prima lo funcional, sin estridencias. Tapas tradicionales emplatadas con un toque de vanguardia, ideales para compartir entre amigos una noche de fin de semana o al salir del trabajo a modo de afterwork.

Fantástico el onglet de ternera, el bacalao ajoarriero o en milhojas al pil pil. Espectaculares también las habitas, en este caso al pesto con rayadura de foie de pato.





El menú diario, a 15 euros, hace las delicias de todo el que trabaja por la zona, con dos contundentes platos salidos de la misma carta, bebida y postre. En fin de semana puede tomarse otro menú a solo 20 euros aunque mi recomendación es tomar un picoteo a base de lo que llaman “Delicias”, propuestas de la carta en formato y precio mini, perfectas para probar de todo. Muy ricos también los postres, en especial la torrija empanada en nata y caramelizada o la tarta de queso Idiazábal.

Continúan las opciones en la barra, que hace las veces de take away por si no nos apetece cocinar pero queremos comer en casa. De aquí podemos llevarnos cremas diarias y un segundo del estilo de unas albóndigas o unos muslitos de pollo al chilindrón. El precio, de locos: Solo 4,40 euros.




La barra nos vale también para tomar una buena copa de sobremesa o  bien por la noche, con suave música de fondo en el mejor entorno. El arquitecto Ignacio García de Vinuesa se ha encargado de la estética de Jaleo, en consonancia con un estilo de reminiscencias nórdicas y un toque de urbanismo londinense que contrasta con esa cocina tan nuestra.




En su entrada mesa altas y taburetes se van alternando con mesitas más íntimas y otras comunales para compartir. Al fondo, una bancada de sillones y pequeños sofás individuales conforman la zona de restaurante que, con luces focalizadas, aportan mayor intimismo. En el mobiliario se mezclan materiales como la piel, el ante y la madera en tonos neutros, que se alternan con morados y tonos metalizados, además de lámparas y pequeños espejos ovalados a lo vintage o conductos de gas a la vista. Estupenda también su terraza de verano en plena calle Diego de León, que hace de Jaleo, además, el lugar perfecto para sobrellevar las altas temperaturas. 

Puedes saber más en Edición Limitada, Gestiona Radio. Click en la imagen, minuto 45.




jueves, 9 de mayo de 2013

Taberna La Carmencita: Lo castizo está de moda

¿Y si os cuento que hay un lugar centenario, que huele a recetas de la abuela, a vino y a madera, que está empezando a ser lo más trendy del centro de Madrid? ¿Y si os digo que lo castizo ha vuelto para quedarse (porque en realidad nunca se fue), que los platos de toda la vida van a llenar manteles, que regresa la hora del vermú, el almuerzo casero y el tapeo a la española seguido de aguardiente y recena hasta bien entrada la madrugada?

Probablemente no deis crédito pero, antes de dejar de leer, mirad esto:



Si no es lo más ideal que habéis visto en mucho tiempo, ahora podéis dejar de leer. 

A los que seguís, os presento a Carmencita. La Carmencita. Famosa en el barrio de Chueca y en medio Madrid por ser una tasca centenaria, la segunda más antigua de la capital. Sus orígenes se remontan a 1854 y por ella han pasado, y si no, me lo invento, porque es lo que siempre se dice de estos sitios, grandes nombres de nuestra literatura, en especial de la Generación del 27.



Sentarse en el mismo banquito en el que pudo sentarse Lorca no implica, aunque no lo creáis, tener que elegir opciones de una carta en inglés y terminar dejando un riñón a cambio de unos calamares fritos probablemente el mismo día en que Lorca pasó por allí. 

Sentarse en ese banquito, en el de La Carmencita, a día de hoy, es olvidarse de todos los atropellos gastronómicos que han tenido lugar entre sus paredes y disfrutar, por fin, de 75 recetas con alma e historia, de cuidados vinos y coctelería y de un ambiente variopinto en el marco incomparable de la azulejería colorista, de la barra de madera y estaño restaurada, de los asientos corridos, vajillas y espejos de anticuario. 



El responsable de dar luz, nunca mejor dicho, a esta mítica taberna no es otro que el santanderino Carlos Zamora, que donde pone su sello asegura el éxito futuro. Prueba de ello son los sonados Deluz o Machi de Santander, o el Otras Luces de Valladolid, lugares únicos en los que se crean auténticas experiencias en torno a la mesa. No lo digo yo, me lo cuenta Inma, que lleva años en el grupo y que ahora está al frente de este proyecto recién inaugurado en Madrid. Encantadora, como todo el equipo.

En La Carmencita, la experiencia comienza al entrar en el local a plena luz del día, para desayunar o tomar el aperitivo, o a la luz de las velas, para cenar o copear hasta las 2 am. Cocina non stop de la que salen croquetas de jamón del bueno, de cocido o de marisquete. Rabas crujientes, taquitos de queso empanados, tigres (que me chiflan), anchoas de Santoña, ensaladilla con auténtico bonito del norte, huevos fritos (de gallinas felices) con paletilla, chorizo de Guadarrama y morcilla de Burgos (¡venga!), filetes rusos, pescados de Santander, carnes de alta montaña... Toda nuestra geografía sobre una misma mesa y a un precio que puede no sobrepasar los 25-30 euros por persona.



¿Imposible? En absoluto. Podéis comprobarlo y celebrarlo después con una copa de ginebra casera de Torrelavega o con unos impresionantes canutillos de hojaldre casero rellenos de mousse de chocolate, por si el plato de huevos fritos os ha sabido a poco. Para acompañar, después del vermú, la carta de vinos es estupenda, con mucho peso de los cultivos ecológicos y nombres poco conocidos que terminan siendo una sorpresa a precio muy razonable.



Entrar en La Carmencita es viajar al pasado sin despegarse del momento presente. Es Galdós, es Christian Grey, es Casa Lucio y el Bar Tomate. Es tradición que, por olvidada, resulta chispeantemente trendy. Un acierto.

Más en Edición Limitada, Gestiona Radio, minuto 45.